Estoy completamente segura que yo tengo la libertad de hacer, pensar y decir lo que yo quiera. Nada en este mundo puede quitarme mi libertad, aunque me amarren con cadenas en el sótano de mi casa, siempre tendré la libertad de querer escapar y volver a ver el sol. Aunque me digan que tengo que hacer los ensayos sobre ciertos temas e intenten limitarme, siempre tendré la libertad de estar en desacuerdo, sin importar que termine haciendo las cosas que la sociedad me demande, ya que por más libertad que tenga, a veces tenemos que actuar voluntariamente contra nuestra voluntad.
No importa cómo nos críen nuestros padres, siempre tendremos esa consciencia o esa razón que nos hace individuos únicos dentro de nosotros. Desde que nacemos tenemos ciertos factores que nos hacen quiénes somos y son estos factores los que hacen que podamos escoger entre nuestras posibilidades. Es como el típico caso de una familia de noble corazón en la cual un hijo es mala persona y sin importar que tanto conviva con su familia, sus valores y su ética no cambiará, no porque la familia no haya hecho un buen trabajo inculcándole ciertos valores, sino porque simplemente así es él, y él tiene derecho de ser como él quiera y de hacer lo que él quiera.
La libertad siempre existirá de una u otra manera, pero desafortunadamente siempre estará limitada por algo. Sea un hombre misógino que le impida su esposa trabajar y la maltrate y abuse de ella verbal y físicamente, sea una pierna rota la que impida a un futbolista jugar. Siempre tendremos la libertad de querer hacer algo, pero nuestro límite en la libertad debe de ser revocado siempre y cuando se haya puesto primeramente por acciones del hombre. Un ejemplo sería que el gobierno censurará a un periodista por querer hablar sobre un tema que sea desfavorable para tal político.
Lo malo de la libertad es que como siempre vivimos nuestra vida de acuerdo a nuestras decisiones, así mismo la gente tiene que aprender a responsabilizarse por ellas. Mucha gente se felicita a sí mismo cuando hace algo bien, pero cuando hace algo mal, no lo quiere aceptar y lo más común es que reparta la culpa a todas las otras personas y cosas que estuvieron involucradas o relacionadas con el suceso. Sí, la libertad es algo maravilloso y nos permite ser quienes somos, pero también nos condena cuando no nos gusta ser quienes somos, o cuando hacemos algo de lo cual después nos arrepentimos.
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